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DESAPARICIÓN DE LAS HIENAS

   Orili iffis, no hay hienas.
  Ni una en la zona.
 Ahora sólo perduran en la memoria individual y colectiva de las gentes de aquí, su mención es utilizada para asustar niños o para desanimar al que quiere emprender camino porque no quiere pasar la noche en la casa dónde se ha cenado.
 También es apellido, o nomenclatura toponímica.
 Algunos dicen que las han escuchado, otros que han visto sus huellas, pero no hay que dejarse engañar, sólo ha sido vista de forma mas o menos habitual por los mayores de 40 ó 50 años.
 Mencionada en estas notas en numerosas ocasiones, las hiena formaba parte de la vida de los habitantes que vivían en las montañas y valles, en el campo. Así se recoge en la tradición oral, en numerosas historias foráneas y en muchos testimonios personales.
 Muy rápida su desaparición, cosa de estos últimos años, las últimas se vieron allá por los 70, habría que ver porqué.
 La verdad es que basta adentrarse algo entre los pliegues de la Bani, para darse cuenta de una de las razones, a mi parecer básicas de la desaparición de las hienas, y ésta es su falta de alimento. Ya no hay muflones, ni gacelas, ni animales grandes de los que poder comer, tampoco hay tantas personas como antes, con sus animales domésticos,- además de ser carroñeras, se cuentan historias de hienas cazadoras de burros,- Ya no llueve, no hay hierba, el ecosistema anterior se va a la porra, la hiena desaparece en primer lugar, por hambre.
 En segundo lugar, como el lobo en la península ibérica, ha sido cazada sistemáticamente, con una particularidad propia agravante en su extinción, a su cabeza se le atribuye, digamos, poderes sobrenaturales, ya que un trocito de ésta dará un gran e ilimitado poder a la persona que la lleve bajo sus ropas, o al lugar donde este pequeñísimo trozo se halle ubicado.
 Por ejemplo, me explican, si se coloca en un comercio, se vende todo el género con una rapidez pasmosa y se acaba haciendo uno rico, o si uno va al ayuntamiento o a cualquier otro sitio con este amuleto bajo sus ropas, conseguirá lo que sea, ya que ningún hombre tendrá valor de negarle nada. Léase un pasaporte o incluso ¡un visado para España!.
 Me fascina la adaptación de lo mágico a los tiempos modernos y a la actualidad, claro, tanto poder tiene un precio, y éste es el de dos millones de francos, es decir 20000 dirhams, o sea unos 2000 euros, toda una pequeña fortuna aquí, la que se paga en el mercado negro por una cabeza de hiena.
 Hoy en día sólo los soldados del ejército marroquí destinados en el sur del Sahara, en la zona de conflicto con el Polisario, logran ver alguna hiena, es decir los mismos que acabaron con la caza en esta zona a finales de los 70, parecen ser los presuntos suministradores de cabezas de hiena de contrabando.
Una noche escuche una historia sobre hienas. Sólo logré comprender mas o menos esto:
 Un hombre llamado Mohamed regresaba a pie a su tamazirt(1) después de haber trabajado como pastor para los árabes mas allá del Ued Draa. Al llegar a ¿? se le hizo de noche y fue sorprendido y seguido por una hiena. Hizo fuego y con sus brasas mantuvo a raya a la hiena hasta que se quedó dormido. La hiena entonces lo semi-enterró con arena y piedras. Cuando se hizo de día, ésta se fue.(3)
 1- Su tamazirt, como ha sido traducido en otras ocasiones, su pueblo, mas exactamente su tierra, su lugar de origen.
 2- Cuando aquí, en estas historias se habla de árabes, se refieren a saharauis.
3- Me cuentan el porqué de este comportamiento de las hienas, pero no recuerdo exactamente las explicaciones, el abuelo ha contado mucho más pero no he conseguido entender brrr

HISTORIA GUERRA TIMKIT

Contada por B. Abdelhay u Hussein.
 
Sería final de los años 60 del pasado siglo XX o principios de los 70, cuando con destino Timkit , un tanout (pozo pequeño) cerca de Boursis, partieron de Taghjijt Boudi Abdelhaid, su cuñado M´Barek Urrajal, Ali o Hamdan, por la Tagarast Afker Hamed ( es decir el Caminito del Abuelo Hamed), hasta el Tissimi, después Tisgui Ufgig, Igi Una Amasuf Asolif, Tissimi abajo, Angui yTadurast ( parte sur del Bani)
 Allí los setenta y cinco hombres Id Brahim pararon a hacer el almuerzo alrededor de la tienda de Abocat Ubaksú, después siguieron por la agarass Igir Ntrurast, llegando al Khang u Timkit ( la entrada de Timkit, el jenek).
Allí Hamed u Bubakar se dirigió a todos ellos:
-Takbilt Id Brahim!! ( pueblo de los Id Brahim!!), tenemos un problema con los Aït Ussa (Assa).
Se refería a problemas de agua, en especial un pozo que se hizo además con objeto de reivindicar el valle y sus tierras para los Id Brahim. Pozo en el que se hallaban y que estaba seco. Mataron cuatro cabras para comer, con té y leche, pues además no tenían pan. Al no haber agua la carne la cocinaron con piedras (al igual que se hace con el pan si el terreno es pedregoso).
Ya habían comido cuando cinco hombres Aït Ussa se acercaron hasta las tiendas de los Id Brahim. Se dieron la paz, se les invitó a sentarse y Houicine u Bushmá, y Jalil u Mohamed u Salem les dijeron a los Aït Ussa:
-¿Tenéis los papeles del pozo?
-Si, tenemos los papeles, todo.
Todos los Id brahim les dieron una paliza, no muy fuerte, tras la que se calmaron algo, un hombre Aït Ussa, llamado Arguerbi, suplicaba:
- Soy inocente, yo no tengo papeles.
- Ahora os llevaremos a palos hasta Tinejt, o iremos hasta allí bebiendo vosotros agua de noche y nosotros agua de día, ¿aceptáis?.
- Si, si. Suplicaban, así que partieron por la Imi Uin Tisint, por Anó Bulgir, donde durmieron. Antes de acostarse el anciano Houicine u Bushmá, dijo:
-Mis tiendas están cerca de aquí, mañana todos desayunareis en ellas.
Fueron todos por la mañana hasta Amalú Duman, dónde estaban las tiendas de este venerable anciano, desayunaron y partieron a Igi Guná, donde comieron y dieron de beber a los animales, después llegaron hasta la tienda de Mohamed Ubasí y su hermano Farayi, mas tarde cenaron en las de Omar u Saïd y L´Houicine u Taib, allí, tras rezar el Doha y se despidieron dispersándose.
Tres meses después, un Id Brahim vino a Taghjijt a pedir ayuda pues los Aït Ussa estaban fabricando un pozo en Imi Amslug, tierra, de nuevo, de los Id Brahim. Partieron todos juntos otra vez, y a los que allí trabajaban los corrieron a palos hasta que huyeron en dirección Assa, juntándose con el resto de Aït Ussa.
Cuando se enfrentaron a éstos, un Id Brahim llamado Gram habló a su tío, pidiéndole que le dejara atacar a esos hijos de burro, y otro llamado Abdallah u Haisun, clamaba a gritos por el comienzo de la guerra. Los Aït Ussa se asustaron y huyeron a Assa donde hablaron con el Caid de este oasis:
-No tiene ni idea de dónde nos mandó a trabajar, era tierra O Brahim.
A continuación el Caid se puso en contacto con la policía de Gulemín, que envió tropas a donde estaban los Id brahim, que se retiraron a las montañas hasta que la policía se fue, volviendo entonces a cegar el pozo con piedras. Mientras esto sucedía vieron un camión de leña por la Assolif, también en tierra Id Brahim, lo interceptaron y lo pararon:
-¿ De dónde venís?, ¿de dónde es esa leña? ( la leña en estas regiones es un bien muy escaso y valorado).
Los ocupantes del camión se asustaron:
-Somos unos mandados, trabajadores, nos pagan por esto.
Se compadecieron y los dejaron libres, marchándose hasta Assa dónde contaron lo sucedido. Los Id Brahim se volvieron aún vieron dos pastores de camellos Aït Ussa en el Tissimi de los Id Brahim, a los que jali M´Barek, Mohamed y L´Houicine, también molieron a palos, mas tarde llegaron al Meit, donde rezaron el Doha y dieron por finalizada la guerra.

FIN 

Nota: Es posible, a falta de confirmación, que esta historia sea una de las últimas veces que los Id Brahim fueron conflictivos, de las últimas veces que sus famosas correrías dieron que hablar.

HISTORIA OCUPACIÓN FRANCESA

HISTORIA DE LA ENTRADA DE LOS CRISTIANOS.

 Contada por B. Abdelhay u Hussein.
 
La familia B., la familia Ali U Mairush, Hamed u Salem y Houicine o Hamdam fueron a Aguerd, para trabajar como guardianes del palmeral Targua Aguerd, este trabajo es conocido como lemjarref.
El Caid de Tamanart les dio una palmera para que comieran sus dátiles, era en Ramadán.
 El abuelo Abdelhaid Boudi era entonces apenas un adolescente, su padre se fue de tauala de camellos, el grupo de tiendas se llamaba L´Maksar y nomadearon  por Lemedint Imjadarn y Anó Einild, siempre por tierras de Aguerd, matando todos los días tres o cuatro perdices.
Un día, un amigo del padre de Abdelhaid llegó hasta su tienda. Su padre le envió a por dátiles para el invitado, después bebieron askif. Abdelhaid quedó fuera de la tienda y fue después de Tigutchi cuando vio las estrellas locas, recorriendo el firmamento sin orden ni sentido.
Llamó enseguida a su padre para que vieran las estrellas.
 El padre y su amigo, Hamou u Dohó Aberbri salieron deprisa, éste último exclamó "Uak uak L´Houicine, kanié eromin grayié di hashmin" algo así como " vaya tela, Hussein, los cristianos entraron a por mis hijos".
-Nota mía:  Lo interpretó así, como un adivino o un profeta, recuerdo al lector que las historias y leyendas tachelhit, son como son, y para ellos no hay lugar a la interpretación. Y tal vez sea esta inmovilidad las que han permitido a esas mismas historias, perpetuarse tal como son a lo largo de generaciones.-
Terminaron su trabajo como guardianes y partieron para Uaussimit, donde estaban los rebaños de la amti ( tía paterna) de Ali o Hamdam, llamado el Braber, también zayan, en estos tiempos habían muchos por aquí después de la entrada de los cristianos pues no volvieron (o no pudieron volver) a su país.
 Una vez Ali u Saïd, de los Id Brahim, y su hijo Houicine, marcharon a Aguerd a por un poco de dátiles y cebada, pero fueron atacados por un grupo de bereberes zayan. Ali u Saïd consiguió huir pero su hijo Houicine fue hecho preso junto a su camello y la mercancía. Sus captores llegaron a una montaña de Foum El Hassane llamada Amasiin donde lo soltaron.
Él no tenía de comer ni de beber, pero vio dos chicas Aït Omareb, de apellido Uljush, que le dieron de beber un poco de aggo y unos cuantos dátiles.
Mientras tanto la familia del padre de AbdelHaid, fueron del Oussimit al Meit, después a Imi oms Gulemín Uausgart, después a Imi n tin Tudumt, donde pasaron una semana, y se fueron a Tauint n Botat, aquí se quedaron mientras los aviones cristianos atacaban Bouizakarne.
Todos los Id Brahim adultos y fuertes fueron a Tamgardt uiss Garn para atacar a los cristianos (L´jalet en tachelhit) y así evitar su entrada en Taghjijt, pero un grupo de Id Brahim se dio cuenta de que estaban entrando justo por el otro lado, por la parte que da dirección Foum Lacksan.
El Caid  de Tagmout, pueblo vecino y cercano a Taghjijt, L´Haj Hamed Udardor les ayudó a entrar , pues dicen que era amigo de los cristianos. Al Caid L´Madani de Bouizakarne alguien le cortó la cabeza y se la llevó a los cristianos, pues al parecer le habían puesto precio.
 Y entraron a Taghjijt sin muertes, gracias al Caid Udardor que las evitó al declararse amigo.
 Pero hubo tres hombres disconformes, M´Barek u Hamed, Issiki y Houicine u Laabt, que subiéndose a la montaña Idla Utatash, la mas cercana al centro de Taghjijt, llamado Sidi Houicine, dispararon a los cristianos. Éstos enseguida fueron a quejarse al Caid Udador:
- ¿Como es posible que nuestros soldados hayan sido atacados en pleno centro, en tus tierras?
 El Caid se excusó:
-No tengáis miedo, no os preocupéis, seguro que los hombres no hacían Lmokauama ( como la Jihad, la guerra), sólo estaban cazando, amigos.
Los cristianos aceptaron lo que les decía el Caid, solucionándose el problema. Los cristianos fabricaron la pista que cruzando Aït Mussa llegaba a Gulemín ( la misma pista en la que me perdí, según cuento en otro capítulo. Fueron los cristianos los que en los años 20 y 30, abrieron con pistas todas estas tierras, pues hasta su llegada no se conocía nada mas que las agarass, senderos, y entre otras cabe destacar la adar entrampt, que cruza el Tazeroualt en dirección Norte- Sur, comenzando cerca de Tafraut y terminando en Taoujgalte, ya en la región de la que hablo).
Eran tiempos de hambre y gran escasez, una mujer esclava negra con sus tres hijos fue al ver la caravana de los cristianos cruzar el Amagún (terreno que hay entre Taghjijt y el Meit) a pedirles algo de comida. Los cristianos le dieron algunas patatas, algo de grano de los burros y un poco de ropa. Pero hubieron familias de Taghjijt que dejaron sus casas por miedo, marchando a las montañas con sus cosas de valor. La familia de Abdelhaid estaba en Taunijt n Butet, un vecino de una tienda cercana, Houicine u Lasdrii, fue a la caravana cristiana de Bouizakarne a pedirles algo de estómago, o de lo que fuera, ya que no tenían que comer. Las mujeres de la familia recogió erbea ( forraje) para los caballos de los cristianos, y éstos se la cambiaron por algo de cebada, para los burros, pues tampoco tenían nada para comer.
La familia de Houicine u Bleit (es decir la familia de nuestro Abdelhaid), la familia Ali u Hamed, fueron por la agarass Bouizakarne-Laksas a Aguní Mgard, y de allí hasta Aitabalá ya en territorio de Laksas,y la familia de Sidi Mohamed Otarksi, partieron hacia Tarudant.
Fin

HISTORIA GUERRA AÏT OMAREB

Anoche el abuelo B. contó la siguiente historia:
 
Antes, a principios de siglo XX, casi todos los Id Brahim vivían con sus tiendas en el Meit.
Una noche los Aït Omareb entraron al Meit con la intención de atacar a los Id Brahim, pero no encontraron las tiendas.
Llegó la luz del día y fueron los Id Brahim quienes sorprendieron a los Omareb, los cuales tuvieron que huir por la agarass Akalkor al Tissimi, tomando después la agarass Mussouf, donde creyéndose a salvo y ya que después de todo no les había ido tan mal, hicieron un ahwuach, disparando varias salvas al aire. Decían : Ait hey aladí uxen, que es algo así como decir que a los Id Brahim se los comieran los coyotes.
Un pequeño grupo de los Id Brahim decidió volver a Taghjijt para pedir refuerzos, por lo que se juntaron los hombres y partieron a caballo. El recorrido fue agarass Mensugart, al Meit, y agarass Analdo al Tissimi, dónde rodearon a los Aït Omareb, que se dieron cuenta de ello por el polvo que levantaban los caballos de los Id Brahim. Y comenzó la guerra entre los dos grupos.
El resultado fue desastroso para los Aït Omareb, quedaron todos muertos, sin enterrar, y las perdices pusieron sus huevos en las calaveras.
Pero un hombre de los Aït Omareb si logró escapar, se llama Agüilash, salvó la vida ascendiendo a la montaña Taudagt u Arruy, y después huyó por la agarass Tadarrash, Aguribush, Assgri, Bugunrri, L´Fodor ors Gulemín, Anó Nabael, llegando a su pueblo Imi U Agadir en Foum Lacksan.
Las mujeres de Imi u Agadir hicieron un ahwuach, cantaban "Lgamat ura fal u  akal ablasen" y "Id brahim ora fan l´ger in akal", (que hasta que tenga una mejor traducción debemos imaginar mas o menos el significado de insulto," la serpiente no está bajo tierra veneno" y algo de "dar tierra a los Id Brahim")
Pero un Id Brahim escuchó a las mujeres, y después le dijo a una de ellas, ateneos a las consecuencias de vuestras palabras, pero ésta le siguió y mató al obrahim.
Y empezó la guerra de tribus.
Un hombre  Aït Omareb llamado Urjus fue a Taghjijt con su familia pues tenía un amigo Id Brahim para decirle que los Aït Omareb habían matado a un hombre en Foum Lacksan (escribir este nombre bien) llamado el Caid Udardor y a catorce de su familia, todos sus hermanos. Pero uno de ellos, Mohamed Udardor no murió, ya que aunque le habían dado doce puñaladas, sólo una le había llegado a la piel y malherido, consiguió escalar una pared de siete salgiot (medida en tachelhit que equivale mas o menos a un metro) desde donde saltó a una huerta colindante, huyendo y llegando a Asseka, en el palmeral de Foum Lacksan. Los hombres siguieron su rastro de sangre, pero ésta era tanta, que supusieron que sin duda moriría.
En Asseka se refugió bajo una palmeras grandes y pasaron cinco días hasta que una tasoket tauaya (esclava negra) lo vio y dijo:
-Sidi Mohamed, no estas muerto!!-
A lo que respondió él.- No, estoy bien, ves a casa de mi madre y avísala-.
Llegó pues a la casa y le contó a su madre que estaba herido y dónde se hallaba. La madre fue donde estaba Mohamed con henna caliente y algo de tela para hacer vendas. Le curó y se lo llevo agarass Icht, donde lo dejó en dar imgarm Icht (casa del jefe de Icht, antes al caid se le llamaba imgarm), dónde pasó un mes. Entonces los hombres de Icht, le preguntaron:
-¿ Dónde hay alguien de tu confianza?
- El caid Mohamed u Tamanart-
 Mohamed Udardor  fue a Tamanart donde pasó veinte días, hasta que el caid de Tamanart le preguntó:
-¿Dónde hay alguien de tu confianza?
-El afkern batrón u Tagoujgalte -( el anciano, patrón de Tagoujgalte).
Y así pasó quince días en Tagoujgalte, hasta que el anciano patrón le preguntó:
¿Dónde hay alguien de tu confianza?
-Ismail Bonzor de Tinzert.
Y fue a Tinzert y pasó allí un mes, hasta que su amigo Ismail le preguntó:
-¿Dónde hay alguien de tu confianza?
-Yo confio en Mohamed u M´barek Insalem de Taghjijt.
Y aquí acabóse de curar del todo y montó su tienda en Tagult Mia, dentro del palmeral de Taghjijt. Le dieron asengard, dátiles y cebada. Después cuando ya tenía de todo, empezó a pensar en la venganza.
Pidió a los Id Brahim que fueran a la guerra contra los Aït Omareb, y los primeros fueron a Foum Lacksan y les asediaron cortándoles el agua. Pero los Omareb de Foum Lacksan, aunque casi murieron de sed, pudieron salvar la vida gracias a un pequeño pozo que hay en la mezquita del pueblo asediado. El asedio duró tres meses, en los cuales además, incendiaron el palmeral.
Issakuent eid lala henna dol nde babenun!!! (algo de vengaza).
El Caid de los Aït Omareb vivía en Akka y se llamaba el caid O´Blaid. Éste llamó a todos los de su tribu a la guerra y partieron hacia Foum Lacksan, pero en el camino vieron a un hombre:
-Salam Aleikum.
-Salama Uarajamed tu Allah
-yak la bass, Allahger? Meni trit?
-A la guerra con los Id Brahim que asedian Foum Lacksan.
-No, no atención, si vais...moriréis todos, pues ellos son muchos y van muy bien armados. Recordad, se os comerán los buitres.
Por lo que se volvieron a Akka.
Cambiando de planes, fueron a Foum Lacksan pero con un cordero de regalo y una bandera blanca, entraron, sacrificaron el cordero, pidieron dísculpas a los Ïd Brahim y firmaron la paz. Se acordó que Mohamed Udador viviría sin problemas en Foum Laksan, pero aún así, antes de despedirse de él, su amigo de Taghjijt, Mohamed u M´Barek le dijo:
-Sólo una cosa, no comas nunca nada de lo que te den, cualquier otro problema tendrá solución.
Así que no comió en otros sitios que en las casas de su hijo y su hija.
Fin
Nota mía; esta historia no sólo relata la manera de hacer la guerra entre tribus, sino que sobretodo refleja el cómo se viajaba por estas tierras donde era necesario para hacerlo de manera segura, el viajar de casa en casa de amigos de confianza, normalmente por tierras de tribus o pueblos pertenecientes al mismo leff o fracción, o bien aliados de ellos. Asimismo delimita bien las tierras fronterizas, causa constante de litigios entre los Id Brahim y sus vecinos los Ait Omareb.

HISTORIA ORIGEN ID BRAHIM

ORIGEN DE LOS ID BRAHIM.

 Contada por B. Abdelhay u Hussein

 Un día, un hombre del Touat (1), llamado Brahim, hijo de Belal, tuvo que huir de su pueblo en guerra, porque lo querían matar. Partió con mucho ganado, y huyendo de los Ait Belal, se dirigió hacia el sur.
Llegó al oasis de Tarjijt, dominado entonces por poderosos y ricos negros musulmanes, con muchas armas y ropas muy caras. Montó su ajam cerca del oasis, en el Amagún. En esto que lo vieron los negros y salieron de Tarjijt hacia la tienda de Brahim con la intención de atacarlo y matarlo. Brahim al verlos cogió su turbante blanco, lo ató a un palo, y mientras lo mostraba agitándolo, gritaba:
- ¡¡ Hermanos, todos hermanos, todos iguales, dejadme vivir!!
 Después un hombre blanco fue a ver a Brahim y le ofreció hospitalidad, le dijo:
- Puedes quedarte en casa, serás mi amigo.
 Brahim aceptó.
 Algunos años después llegó al oasis, un santón, un talb, averiguar que era exactamente este señor, si un agurram, es decir, un morabito o un santo, o si no que era, llamado Sidi L´Houicine, sabía mucho del Corán y era muy respetado y venerado incluso por los mas poderosos negros.
Sidi L´Houicine (2) convocó un día a todos los hombres del pueblo en asamblea. Cuando estuvieron todos reunidos dijo:
- Os he reunido porque voy a nombrar un jefe, averiguar el nombre en tachelhit de este título de jefe, pero os he pedido que estéis todos los hombres del pueblo y no es así.
 Los convocó una segunda vez y mirando a su alrededor dijo:
- Vuelve a pasar lo mismo, no estáis todos.
 Cuando los convocó por tercera vez apareció un anciano apoyado en su bastón, con una piel de cabra como única vestimenta. Era Brahim, a quién los negros no habían dejado acudir a las anteriores reuniones, pues a pesar de los años, para ellos, seguía siendo un forastero. Sidi L´Houicine señaló al decrépito anciano y gritó:
- ¡Él, él será el jefe !. porqué Sidi Husein decidió esto, de donde venía él, sus orígenes, que más hizo, cómo era, dónde murió y dónde está su tumba así como la de Brahim.
 Los negros, enfurecidos, decían : este anciano no puede ser el jefe, él no es de nuestra tamazirt, no es de nuestro pueblo. Y poco a poco fueron marchándose. Entonces el amigo de Brahim, aquél que le dio su casa y su amistad, fue a hablar con los negros mas reticentes, con los mas difíciles de convencer, los que incluso, aún querían matar a Brahim. Les dijo:
- Venid a cenar a mi casa todos esta noche. Allí hablaremos del asunto.
 Los reunió a todos y los sentó a la mesa, pero en el momento de la limpieza de manos (3), el amigo de Brahim cogió sus armas y con ellas mismas fue matando a todos los negros, uno tras otro, menos tres, que lograron escapar. ¿es posible saber mas sobre estos tres negros?, ¿sus descendientes habrán perdurado hasta hoy?
 Y dijo a todo el pueblo:
- Ya habéis visto, Brahim es el mas fuerte, él es el jefe.
Brahim tuvo siete hijos.
 Este es el principio de la historia de los Id Brahim.
FIN
 Notas.
1- El Touat queda hoy en día a la altura de Er Rachidia, pero en la parte argelina.
2- Sidi el Houicine, pronúnciese Sidi Hussein, es el que da nombre hoy al núcleo hoy central del oasis, así como a su mas grande y principal mezquita.
3- No hay comida que no empiece con una limpieza de manos, para esto se utiliza el makrash que irá rulando entre los comensales limpiando sus manos., sin que éstos tengan que levantarse de su sitio.
 Si se puede demostrar que este Sidi L´Houicine, fue el mismo gran caid del Sus, Massa y el Tazeroualt, se podría delimitar muy bien la época en la que Taghjijt cayó en poder de los islahin blancos, ¿imagino que no primera vez?¿podrían ser estos negros exsoldados recompensados con tierras según se explica en el libro de Marruecos en el siglo XVII??.

LA EMIGRACIÓN

 Hace un mes apareció un hombre negro en el café Oasis de Taghjijt, preguntando en francés si esto era España.
 Un camionero lo había recogido en Oujda, previo pago de una fuerte suma de dinero, con la promesa de llevarlo hasta España, depositándolo a pocos kms. del oasis. Cuando se enteró donde estaba el mundo se le cayó a los pies. No sólo no lo había acercado a su destino sino que lo había vuelto a adentrar en el continente africano, desviándolo hacia el sur casi 2000 kilómetros.

  Ahora la gendarmería siempre controla el Arruy, poco después de escribir esto se militarizó la zona, a base de poner cada escasos kilómetros en los lugares de paso mas habituales, hasta en los de las mismas montañas, un pequeño campamento militar ocupado permanentemente por unos pocos soldados.
 De momento se acabó el no control de las infinitas redes de agarass, senderos o caminos hasta ayer libres, al menos en la práctica. Vuelven de nuevo, como en tiempos no lejanos de una mayor actividad bélica con el Polisario, el ejército marroquí.
 Pero ahora el enemigo es otro.
 Además de contar la zona con su propia y fuerte emigración hacia Europa, de momento principal y casi único recurso económico de sus gentes, parece ser que ahora más que nunca, estas montañas se han convertido en paso habitual de los emigrantes de otros países al sur del Sahara que van buscando las costas para saltar a las Canarias. Muchos vienen de Oujda, o del norte, buscando otros pasos cuando se endurecen las fronteras de Ceuta y Melilla, pero otros vienen del desierto argelino, campo a través, variando de rutas, sorteando toda clase de peligros.
 He notado un aumento muy grande del número de conversaciones respecto a estos temas. Además he coincidido con la visita del rey de España al de Marruecos, dinero a cambio de más control, - lo mismo que se hizo pocos meses después, cuando las avalanchas a las vallas de Ceuta y Melilla. El precio de un pasaje en patera a Canarias ronda los 10000 dh., apenas 1000 euros para un marroquí en enero del 2005. La gente sabe de los peligros de la travesía, empieza a haber un concienciamiento general sobre estos temas, L´Houicine el Baz, gran cantante islahin, ya canta a que no se arriesgue la vida en el mar, pero los jóvenes siguen y seguirán intentándolo.
 Son 70 los universitarios con su título debajo del brazo en el oasis, sin nada que hacer, ningún tipo de trabajo, paseando arriba y abajo, y lo que es peor, sin demasiadas esperanzas, que no pasen por salir del país.
 La presencia policial y militar afecta de manera directa a otra importante actividad económica hasta ahora en la zona, el contrabando, tanto internacional, como "nacional", ya que a fin de favorecer (o acallar) a las poblaciones mas conflictivas del Sahara, el gobierno marroquí desgrava de impuestos ciertos productos básicos a fin de hacerlos mas baratos, llegando a ser la diferencia sustancial, por ejemplo, el pilón de azúcar que aquí vale 11 dh. cuesta 8´50 dh, a pocos kilómetros, ya en el Sahara. El gobierno central favorece en todos los aspectos a las poblaciones del antiguo Sahara español, y en sus riberas septentrionales se lamentan de estando tan cerca - en ocasiones miembros de una misma tribu, viven a un lado o al otro- no salir beneficiados con estas medidas, teniendo que marchar sus jóvenes al sahara, siendo este tal vez el efecto buscado, donde las fuertes inversiones del gobierno marroquí hace que haya trabajo con unos salarios más altos. Se dice que en ciudades como Smara o Assa, en cuanto la situación se complica con manifestaciones y revueltas mas o menos violentas, que no salen por televisión, el gobierno abre el grifo, acalla conciencias, encierra a los que no puede comprar, siendo el sahara un gran agujero en el ya de por sí raído bolsillo marroquí.
 Las noticias se suceden casi a diario, hoy un vecino pastor ha encontrado una guarida en una pequeña cueva con una chaqueta y una botella con agua y diferentes signos de haber sido utilizada durante unos días. Otro día conozco la historia de dos chavales negros que fueron encontrados muertos en las montañas entre Foum Laksan, la bereber Imi u Agadir y Tinduf.
 Al parecer murieron despeñados tratando de huir de la policía... pero los ojos de quien me lo cuenta me asoman ante otra posibilidad aún más terrible...


MARRUECOS. INTRODUCCIÓN


 Marruecos hoy en día es para mí como la persona con la que se convive, estando con ella apenas te vas dando cuenta del cambio, y solamente después de ver unas viejas fotos o al regresar de un viaje bastante largo, te das cuenta que el tiempo si pasó. 

Es como cuando uno camina por el desierto, dependiendo de en que paisajes uno apenas nota que se mueve mientras avanza, pero lo cierto es que el lugar donde se duerme estará muy lejos de donde se desayunó.
 Un país hecho de países extremos, desiertos desolados y bosques nevados, calores sofocantes y fríos asesinos, sequía total e inundaciones a lo grande.
 Entre sus habitantes también se dan estos extremos, abismos insondables entre la civilización urbana y las montañas, entre el pasado y la modernidad. Mundos enteros que desparecen a ojos vista, mientras otros surgen, tímidamente al principio, cogiendo enseguida la fuerza de lo nuevo.
 Marruecos es un abuelo con chilaba y turbante que pasea cogido de la mano de su nieto, estudiante moderno con gorra de béisbol, enchufado a internet y que escucha hip hop. Caminan por la muralla de las afueras de una gran ciudad roja, el abuelo mira a las montañas nevadas, a los campos de cebada, su nieto mira al centro de la ciudad y a las galerías comerciales, sobre ellos cae una fina lluvia mientras el sol está fuera. Un hermoso arco iris está justo a sus espaldas pero a ninguno de los dos se les pasa por la cabeza volverse a mirarlo, están como el resto de las personas pensando en sus cosas.
 Pese a ello, pese a todo, servidor, el autor de estas notas, escritas todas ellas entre finales del s.XX y principios del XXI, ha encontrado unas gentes muy tolerantes, tremendamente tolerantes.
 Todo está prohibido, pero todo es realizable, uno siempre acabará encontrando un sendero entre lo imposible, las murallas más altas siempre tendrán un agujerito por donde colarnos.
 Nos vamos al sur del país, ¿qué veremos allí?, veremos montañas, valles y llanuras, veremos desiertos y oasis de grandes palmeras, veremos luces y colores para nosotros nuevos.
 Veremos la vida en su grado superlativo y la muerte más impasible y descarnada. Veremos un pueblo alegre, duro y tolerante, luchando por sobrevivir, empeñados en su existencia.
 Desesperados inofensivos de gran inteligencia agudizada por las circunstancias.
 Veremos hombres rectos y ancianos memorables.
 Veremos listillos que se creen que el extranjero es gilipollas perdido, seguramente porque alguno así se lo ha demostrado. Veremos niños harapientos, personajes de película y alguna sultana mora. Veremos piedras, piedras y piedras. Y más piedras. Y perros vagabundos,  noches estrelladas, vientos desposeídos de cualquier rastro de humanidad y toda clase de fenómenos de adjetivos superlativos.
 Algunos necesitarán datos más precisos, situarse, vayámonos pues al sudoeste marroquí, territorio fronterizo, hasta hace apenas un siglo, indomable y extraño. Situado entre la parte mas meridional del Anti-Atlas y la Jebel Bani. Zona norteña a la antigua frontera del antiguo Sahara español, tierras de fronteras visibles e invisibles, aquí las montañas van perdiendo altura y convirtiéndose en desierto, zona de transición entre sedentarios, seminómadas y nómadas, límite cultural y lingüístico, aquí termina el dominio de una lengua berebere de nombre tachelhit y empieza a hablarse una lengua árabe-sahariana llamada hassania. Terminan también los dominios del argán, árbol famoso que da nombre en las guías turísticas al "país argan", y empieza el dominio de la desértica acacia.

  ¿Nombres propios? Una tribu: Los Id Brahim, y los oasis que habitan, ellos y sus vecinos: Taghjijt, Tinzert, Aday, Ifran, Amtoudi, Tamanart, Icht, Foum El Hisn, etc.
 Estas notas son un compendio de textos que intentar tocar los más variados temas. Algunas las he escrito desde mi experiencia personal en la zona, son notas de viajes, o usos y costumbres o sentimientos míos sobre diversos temas. Otras notas las he traducido directamente del tachelhit al castellano, son historias de tradición oral de la tribu Id Brahim o de la vida de las gentes que me las han contado. Éstas últimas son historias que si no se plasman hoy en escritura están condenadas a desaparecer pues existe en estos tiempos actuales una brusca interrupción entre emisores y receptores, mientras son contadas por los más ancianos de la tribu sus jóvenes piensan en otras cosas o miran la televisión.
 Toda una forma de vida - y de sabiduría- condenada a su extinción. Son cosas de la modernidad y es inevitable. Nunca fue tan cierto el dicho de que si en África un anciano se muere, una biblioteca entera desaparece. 
 Intenté durante años, a duras penas y con dificultades, escuchar a un hombre, ya anciano y escribir lo que decía. Sin su familia, que no sólo me ayudo sino que incluso me adoptó también hubiera sido imposible. Así pues debo dar las gracias a B. Abdelhai ou Houcine y a todos sus hijos y resto de la familia, así como todo al resto de la tribu berebere de los Id Brahim.
 Les estoy agradecido por enseñarme, con tesón, paciencia y alegría, mucha alegría. Y sobretodo gracias por enseñarme otra manera vivir.




EL CAMBIO INEVITABLE

Hoy, no me he despertado como siempre, esto es, con el ruido de piedras chocando entre si que hacen las cabras cuando trepando pasan por la ladera  donde está enclavada mi tigimí, hoy, el silencio ocupaba la hora en la que los balidos y berridos de las cabras ansiosas de tirar al monte se despiden de sus chivitos y viceversa, mientras las mujeres de la casa entre aspavientos y alguna que otra pedrada, ayudadas de efectivos y profundos gritos guturales, repetidos, imagino, a través de siglos, hacen obligatoria esta separación. Hoy me he levantado en silencio, ese silencio denso, casi infranqueable, inimaginable para el que no lo haya sentido alguna vez, ese silencio sahariano, en el que el arrastre de un papel de fumar por la tierra puede ser causa de sobresalto, ese silencio imposible en Europa, que hacen que le piten al occidental los oídos, y puede llegar a abrumar al recién llegado desprevenido.
 Como cada mañana me echo la toalla al hombro y bajo por el sendero a lavarme la cara al río de agua cristalina, me acuclillo en una de las piedras que usamos para cruzarlo, el agua está muy fría en contraste con los rayos del sol recién salido que me dan de frente en la cara. A mi alrededor el palmeral, bello, paradisíaco, entre mis manos se aventuran a cruzar muy rápido algunos pececillos, recuerdo el grifo del piso de Valencia, la lúgubre luz de neón, el patético despertador de los vecinos, el rostro de un pringao mientras me peino frente al espejo... vaya diferencia.
Entro en casa con varios Bismillah dichos a voces, bien fuertes, pues además de santificar el acto, honrar la casa y expulsar posibles diablillos, así anunciar mi entrada, la entrada de un hombre, y dejo un instante antes de continuar por si alguien cree necesario arreglarse el pañuelo, abrir o cerrar alguna puerta, recoger algo o cosas por el estilo. Me asomo a la cocina a ver quien hay, este simple gesto tardé años en hacerlo, incluso mucho después de saber que yo era de la familia y lo que esto significaba, y es mas , aún no lo hago siempre, no conviene abusar... si yo soy uno de los muchos que tiene familia adoptiva marroquí, y es que es lo que pasa cuando Hospitalidad se escribe con mayúscula.
Así llego a la habitación mas cálida de la casa, donde se desayuna, se come y se cena sino hay invitados no familiares, donde duerme la abuela y algunos chiquillos, pequeña, al lado del cuartito de los hornos de donde sale el olor a pan y a leña. Saludo a los abuelos con un beso en la cabeza en primer lugar, después al resto si lo hubiese, hermanos, esposas y niños en este orden, de diferentes maneras y dependiendo de, pero pasando, prefiero la poesía al protocolo, y pura poesía y ritmo es lo que brota de sus labios cuando saludan, y hay algunas mujeres, que hasta parece que cantan, y para cuando se acaba el saludo, pues ya se está calentito y con mejor predisposición para la conversación, es la ventaja, a un motor en frío le cuesta arrancar.
Imagino que algo muy grave ha debido ocurrir para que el rebaño de la familia no haya salido hoy a la montaña, y bien , es grave, pero vulgar, son los tiempos modernos que corren, hoy falta el pastor, el vecino que se encarga de eso, chavalín joven de apenas diecisiete, con ganas de todo menos de tirarse todo el día entre las cabras, que sale normalmente con las suyas y las nuestras, está durmiendo, ha decidido no despertarse por los doscientos dirham al mes que se le da por esta faena, sueldo aún mas ridículo si cabe teniendo en cuenta el precio de las sardinas, el pan, el azúcar y el té, necesarios para comer en la montaña y que se tiene  que pagar él, total que tu tía. Al rato viene su madre llorando deshaciéndose en disculpas, y cuando ésta se va, la abuela, harta de problemas, habla de deshacerse de las cabras.
Las cabras, que han sido su sustento principal y lo mas importante, lo sigue siendo, en cientos de años, lo que le da nombre a la familia, su vida entera, está a punto, eso si , como muchas otras veces por distintos motivos, de desaparecer.
¿ A cambio de...?
A cambio de no demasiadas cosas ni demasiado buenas, ellos no entrarán de lleno a la llamada sociedad del "bienestar", lo harán como mucho por la puerta de atrás, no encontraran fácilmente otro trabajo, es posible que sufran de aculturación, que sufran emigración, la frustración del que desea muchas cosas que no tiene... alcoholismo, chabolismo...un montón de ismos terribles. Los mas osados intentarán cruzar el foso del castillo, acceder a la zona vip, a ese mundo demócrata y europeo, donde los que no hayan sido comidos por los cocodrilos serán recibidos por picoletos con guantes de plástico, que de una fuerte patada en el culo los enviarán de regreso, después de haberles dado unas mantas.
Y los que, contra todo pronóstico logren salir adelante allí donde nacieron, conseguirán, si se es privilegiado, a base de mucho esfuerzo y sudor, una parabólica con la que narcotizarse en blanco y negro viendo a María Teresa Campos, viva la globalización y el mundo moderno, semos kojonudos.
Pero no nos desesperemos todavía, a la hora de escribir estas crónicas los Boudi siguen teniendo sus cabras, y éstas están lustrosas pues ha llovido mucho últimamente, y sus mujeres podrán cantar, con esa voz que imita el brillo de las estrellas, cuando corten la alta cebada que Ihtina Arbí (InsAllah) crecerá en el Maden y en otras partes, tierras tradicionales comunitarias de cultivo, de este hasta ahora desierto.
Y para mi mismo, y para todo aquél que aún piensa que son posibles todos los posibles, otras maneras de vida, lejos del modelo autodestructivo anglosajón contagiado ya al resto del planeta, la locura del absurdo, que debería tener puesta por ley la etiqueta de "vivir no mata, pero atonta", que piensan, como el maestro Mafhuz nos regala, que la puerta tal vez se abra un día saludando a aquéllos que se lanzan a la vida con la inocencia de los niños y la ambición de los ángeles,  tengo , como contrapartida buenas noticias. Y es que durante las dos últimas semanas en dos ocasiones distintas me he llevado una gran sorpresa. La primera de ellas me la llevé mientras iba embutido en un taxi de vuelta al oasis después de haber visitado el banco mas cercano. Por la ventanilla vi unas tiendas algo diferentes, mas burros de lo normal pastando por ahí, para las pocas tiendas que habían, y gente que no iba vestida como los Id Brahim. Mi amigo Muley Mustapha, taxista y padre de familia recto y humilde no dudó a la hora de responder a mi pregunta sobre quiénes eran : eran hombres zayan.
¿Zayan? ¿aquí tan al sur? Los zayan, puedo equivocarme, son como se denominan a los grupos de bereberes de esta habla que habitan no sé si en el Alto Atlas o en el Medio Atlas, en todo caso muy lejos, lejísimos. Aquí estamos en la parte meridional del Anti-atlas, o en la parte occidental de la Bani, en lo que la administración marroquí llama la provincia Gulemín-Smara, en la cuenca del Oued Syad,  no muy lejos de la antigua frontera del sahara español, y tampoco muy lejos, en línea recta de, Tinduf. ¿Será posible hoy en día que hayan zayan aquí pasando el invierno tan lejos de su tamazirt? Sé que ellos gustan de pasan los inviernos heladores de sus tierras altas en otras tierras mas cálidas, pero ¿en éstas? es un muy largo viaje, es nomadeo a lo grande...aunque se hubiese hecho en camión.
Dos semanas después regreso a pie de un corto viaje de cuatro días, entre otras cosas, para ir a visitar uno de los fuerte-graneros de los cañones de Amtoudi,( los llamaré así por ser éste el nombre mas conocido), granero que al final tuve que visitar clandestinamente y de mal rollo ya que una arqueóloga árabe me impidió la entrada, si, cincuenta kilómetros con el burro y no tuvo compasión, al final resultó que había como una especie de guerra entre arqueólogos, y llegué yo por medio con cara de tonto.
Pero pasando de burócratas recelosos, el viaje se arregló al día siguiente cuando conocí otros cañones, secos, de arganes gigantes, místicos; al salir de ellos los vi de lejos, era una caravana de camellos, iban hacia el norte, hacia una zona  prácticamente despoblada que llega hasta Izerbi, al rato me encontré con dos hombre solos, imaginé que debían ser buscadores de miel, todavía se veía la caravana, después de los saludos de rigor al rato me dijeron que eran hombres zayan llevando camellos hacia el norte. Otra vez los zayan, al volver a casa, pregunto a la abuela.
Si, ella los había visto a veces, sobre todo en el pasado, de hecho en la mayoría de la historia popular de la tribu aparece gente zayan, y había llegado a hablar con algunas de sus mujeres, con las cuales se podía entender pero muy poco, y me explicó: los zayan venían en invierno por haber aquí mas pastos que en sus tierras, mientras que los erguibat, señores de la parte norte interior del antiguo sahara español, venían al contrario que los zayan, pues venían del sur, también en busca de pastos pero cuando mas apretaba el calor, ella también había hablado con algunas de sus mujeres , pues ella misma hablaba un poquito de hassania.
Si hoy en día, febrero del 2004, hay zayan en estos territorios, significa que la trashumancia en lo que hoy se llama Marruecos, es algo mas que local o regional, significa que pese a todo se siguen haciendo nomadeos de cierta envergadura, que hay algo mas que asfalto y rutas turísticas, que todavía hay esperanza, que aún no hace falta irse al Níger para encontrar el sur, que esos senderos de montaña recogen las oraciones de los hombres que los habitan arriba y abajo, incesantemente, fuera de tópicos, lejos de la globalización, de aquéllos que piensan que Marruecos ya no vale la pena, de los que se quejan de los cambios que sin duda existen pero sólo en muy determinadas zonas, precisamente y por eso mismo, en las mas conocidas. ¿Conseguirá el forastero pasar de puntillas haciendo el menor ruido posible?. Seguramente no, pero se consolará pensando que tal vez ni importe, el destino es implacable de todas formas, con él o sin él.
Si consiguiera saber si hay erguibat saharauis(1) , significaría que ni muros, ni alambradas, ni ejércitos, ni onus, han acabado con todos ellos, y aquí todo es posible, son las tierras de lo insólito.
(1)ESTO ES ERRONEO, los erguibat para nada se encuentran solamente al otro lado del muro.

ANACORETAS EN EL DESIERTO


En casa, después de cenar tenemos algo de polémica, hablamos de lo que está tardando en llegar la luz del pueblo a este grupo de cuatro casas aisladas al otro lado del río, de lo lento y caro que sería, yo doy gracias de que no haya llegado todavía la luz, me miran extrañados, me dicen que con luz podrían tener una tele, les digo que con luz y una tele se acabaron las conversaciones familiares, las historias del abuelo, las estrellas en los patios interiores, las horas que pasan los padres con los  hijos, que con la tele todos seríamos como ovejas mirando la hierba, hablo que hasta ahora vivimos muy bien con los tabuteis y las velas, alguien me entiende no sé si por buena educación, otros siguen suspirando por la tele, nos enteraríamos de la noticias dicen, respondo que nos enteramos de las noticias por la radio, por la gente, no les convence, algunos, tal vez con razón, me tachan de demasiado tradicional.
 Equivocado o no, rezo para que Ana Rosa Quintana o un Sálvame de Luxe a lo marroquí no pasen a formar parte de la vida de la familia.
También, en un principio, causó cierta extrañeza mi interés por las historias del abuelo.
 La abuela se echa las manos a la cabeza, diciéndome que eso son cosas de viejos ichelhin. Con el tiempo ella misma acabaría contándome maravillosas historias como la de cuando su padre se encontró dos cristianos perdidos, desnudos comiendo hierba como las cabras o historias parecidas.
 Habla sobre el Ifni y los tiempos de fronteras españolas y francesas, y el "trabando", (contrabando) y los largos viajes en camello por las noches, de los disparos de los aduaneros y militares, y cuenta:
 Cuando yo era joven...-el abuelo B.AbdelHaid cuenta las historias encantado, por supuesto cuando él habla todos callamos, suelen ser historias largas pera las llena de emoción, es un gran narrador, yo casi no le entiendo, pero es un gusto ver cómo vive lo que cuenta, su tachelhit es muy antiguo y como no tiene dientes no sé muy bien que dice, pero luego sus hijos me lo cuentan, y él maravillado por mi interés, y yo mil veces mas maravillado por estas historias increíbles, por estas noches mágicas y este estar en familia, sigue colaborando y aclarando para que lo entienda.
"Hace años, cuando yo era joven...- y ya tengo al más pequeño de sus hijos dándome un codazo y diciéndome que su padre tiene más programas que la televisión- , grandes barcos de vapor ("babor" en tachelhit moderno) de varios pisos de altura, surcaban el Atlántico entre Agadir y El Aiún transportando cientos de camellos para que allí los comieran. Estos barcos no tenían radar ni el mas mínimo sistema que anunciara cuando su fondo iba a chocar con una roca en la peligrosa y traicionera costa sahariana, de esta manera se abrían grandes vías de agua que echaban el barco a pique. Cuando el timonel, o el capitán de la nave, situado en el punto más alto del barco, veía que la infinidad de ratas que había en el piso inferior les daba por subirse en tropa al siguiente piso,  hacia sonar la sirena de hundimiento y evacuación del barco, estando seguro al ver las ratas de que se había abierto una vía de agua."
Y ahí están, cualquiera que haya llegado por lo menos hasta el Aiún los habrá visto, esqueletos varados en las playas o acantilados de la salvaje, aunque ya desvirgada por una negra cinta de asfalto, costa sahariana.
Costa bellísima, de fuertes resacas, de densas brumas, traicionera para barcos y bañistas, de estuarios creados por los antiguos ríos que cruzaban el Sahara, hoy ocupados por el mar y algunos flamencos.
Costa abrupta, sin agua, de vientos arrasadores y dónde sobreviven, solos, viviendo en tiendas-chabolas hechas con desechos que el mar llevó hasta la costa, hombres en medio de lo mas árido, de lo mas ventoso, anacoretas desafiando cualquier lógica de supervivencia, sacando su sustento del mar y el trueque con los camioneros, ¿viviendo en libertad?...más que muchos.


PASTORAS EN LA MONTAÑA

 Vuelve el sol a buscar el mar una tarde más.

Un mar tan lejano que antes de que lo encuentre lo veremos desaparecer entre estas montañas a esta hora tan rojizas, estas montañas tan extremas que justo en estos momentos ofrecerán al que aquí está su momento mas dulce, estos momentos mágicos de los atardeceres saharianos tan descritos por los escritores viajeros, en los que hasta los no creyentes, realmente conmocionados por este estar único, dan gracias por estar vivos.
Es la hora de Tigutchi, el penúltimo rezo del día, y como el viento de hoy se marcha con el sol, entre los gritos de los niños que, lejos, aún juegan al fútbol, se pueden escuchar claramente a los almuecines de las distintas mezquitas del apartado oasis llamando a la oración, aunque comparados con otras partes y otros lugares del Islam se podría decir , gritando a la oración.
 Y es que aquí la llamada se grita desesperadamente, nada de florituras, nada parecido a un canto lleno de tonos y recovecos, nada de lucimiento, la llamada en esta parte del globo, es como esta tierra, dura, como estas gentes, directas, como su fe, poderosa e inequívoca.
Y el abuelo de nuestra familia, se postrará allí donde le pille, entre sonoros quejidos de músculos ya fatigados, y frotando sus manos con la arena o con una piedra limpiará su alma, y con un considerable esfuerzo en apariencia imposible de realizar debido a lo arqueado de su espalda, rezará lo que sabe,  igual que lo ha hecho a lo largo de cada uno de los días de su vida y después se quedará sentado allí donde rezó, mirando en un estado de beatitud casi total (solo le falta el aura) a veces hacia el oasis, y otras veces, las más, hacia los secarrales que en lontananza se adivinan en estos valles y cadenas montañosas ahora tan rojas, de dónde él proviene.
Y paso con cuidado por su lado con miedo a turbar su pensamiento,  me mira con una sonrisa, ¿cuándo aprenderé que él es imperturbable?, le beso en la cabeza,  y nos pasamos saludándonos un ratito.
-Meni trit? - Dónde vas? - me pregunta, y como está muy tapia tengo que gritarle mucho.
-Nikki rigg adar imik agarass u asif- Y tengo, en medio de esta paz y silencio, que pegar tales gritos que ya se debe haber enterado medio oasis que voy a andar un poco por el río. Estamos juntos un poco más, a ratos hablamos, otros no, cuando me despido lo dejo mirándome con ojos de pillo.
Salgo a pasear por el sendero del riachuelo valiente que consigue aflorar de lo más reseco que uno pueda imaginar, dominando la situación a lo largo de unos cuatro kilómetros, creando un manchurrón importante de verde y vida hasta que el paisaje todopoderoso lo vuelve a enviar a sus entrañas, si voy despacio y en silencio, en esta hora de luminosidad y quietud mágica, se lo que me encontraré.
 Allí donde se ensancha el cauce una pareja de tortugas en su último baño de sol diario, y si he sido cuidadoso y tengo suerte veré alguno de los enormes peces a ras de superficie, unos peces exageradamente grandes para esta poca agua, y una gigantesca ave zancuda plateada que es la que se los come y que cuando me ve alza el vuelo y en medio de ese silencio puedo oír como amplificado el sonido del batir de sus alas, blashhh. blashhh, blashhh.
 Dejo el sendero de abajo del río y subo al que lo sigue en el marcado límite entre el oasis y la impresionante y abrupta  montaña, ando con los últimos vestigios de sol a mi espalda, los colores de las rocas son psicodélicos, estoy totalmente embriagado.
 De repente me parece oír algo a lo lejos como un chillido, paro mis pasos para no molestarme, tardo un rato en localizar su origen, tengo que mirar hacia arriba de la falda de la gran montaña, y allí en el precipicio una imagen que me dejará mudo, que me parece sublime, que no sé muy bien porqué, no olvidaré el resto de mi vida.
 R. está en pie casi en lo mas vertical de la montaña de los marrones y los ocres infinitos, está muy lejos, allá arriba pero ella es una bomba de color en medio de la gran ladera, va totalmente tapada, pero se de sobra que es ella, la distinguiría entre un millón, su imagen es la de una virgen, etérea , da severas, profundas y guturales órdenes a las cabras, domina la situación, vuelve a casa azuzando el rebaño para llegar antes de que se haga de noche, sus pañuelos vuelan entre salto y salto, va por sitios por donde no me atrevería por nada y parece desafiar todas las leyes físicas, ninguna parte de la montaña le está vedada.
 Estoy lejos, para ella sólo seré un puntito en medio del palmeral que acaba comenzando la hamada, pero sé que me ha visto y sé que ella sabe que yo también.
 Se hace la interesante saltando aún mas fuerte, gritando todavía mas.
 R. es apenas una niña, según los cánones de la zona es demasiado mayor para seguir en el colegio y demasiado joven para casarse, pero cuando el pañuelo se lo echa o se le cae hacia atrás es evidente que a los hombres se les acelera el corazón, su belleza es imposible que sea superior a lo que ya es, su presencia roza lo sobrenatural, sus ojos azabache exageradamente brillantes sobretodo cuando vuelve de la montaña fulguran a la luz de las velas y cuando éstos te miran, casi siempre cuando tu no los miras, hacen que te sientas torpe y niño.
 La saludo con el brazo para ver si ella me está mirando y al instante levanta el suyo,  doy media vuelta y empiezo a bajar de nuevo al río, no deseo incomodarla, no quiero que piense que salí a su encuentro pues realmente no ha sido así, ella va variando sus itinerarios de pastoreo según la poca hierba que va quedando y el tiempo que hace que no pasa por allí.
Vuelvo a casa de noche entre las palmeras, asombrado y perturbado por las imágenes que he visto, pensando que no hay nada más épico, más sublime, más digno, que ser pastor o pastora en el Anti-Atlas. 
 Por supuesto, R. está hasta las narices de serlo.